Abu Ali creció como un musulmán rt tradicional en una aldea nubia al sur de Asuán, Egipto. A medida que crecía, comenzó a explorar el sufismo, una rama mística del islam en la que los musulmanes aspiran a una comprensión más profunda del amor divino y la verdad a través de la experiencia personal directa con Dios.

Abu Ali pasó horas meditando diariamente, anhelando una visión de Dios. Sin embargo, su desilusión con el sufismo, junto a que fue expuesto al Evangelio, finalmente lo llevó a Jesús.

Una de las civilizaciones conocidas más antiguas, la Nubia, en el siglo VI había establecido tres reinos en el Valle del Nilo, los cuales adoptaron el cristianismo, convirtiéndose en una de las primeras iglesias africanas. La expansión del Islam en el siglo XIII condujo gradualmente a su desaparición y hoy en día hay pocos cristianos nubios.

El 99% de los 2 millones de nubios siguen el islam sunita. Sin embargo, muchos como Abu Ali, se sienten atraídos por el Sufismo, ya que intentan experimentar a Dios más profundamente. Algunos conceptos Sufíes los hacen más receptivos al Evangelio.

Una alta tasa de desempleo, causado en parte por la construcción de la Presa Alta de Asuán en 1971, envió a miles de hombres nubios a los Estados del Golfo y Arabia Saudita como obreros, para mantener a las familias en sus países de origen. Muchos allí han caído bajo la influencia del Islam conservador, Wahhabi. Esta influencia los ha llevado a cambiar su práctica religiosa, comportamiento y vestimenta, que luego llevan a su tierra natal, creando a su vez más resistencia al cristianismo.

¿Cómo podemos orar? 

Oramos Hechos 22:14-15 para los nubios. Que regresen a su fe ancestral y establezcan nuevas iglesias. 

Oramos para que los nubios bajo la influencia del sufismo y el wahabismo tengan verdaderos encuentros con Jesús. 

Oramos por sabiduría para el creciente número de obreros cristianos dedicados al ministerio entre los nubios.